"Jamás aceptaría pertenecer a un club que me admitiera como socio."
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miércoles, 31 de marzo de 2010


"Yo siempre saco seis" o algo así. ¿Algo así fue lo que se me ocurrió? No recuerdo.
Es que no, no es que no me quiera acordar, me encantaría ¿sabés?. Pero es que estaba así, tan tan y no sin sin. Innegable, culpable me declaro, parte de lo que al tiempo le falta, me lo supe robar yo.
Me sobraba el tiempo, me sobraba lo que por siglos me faltaba. Y digo siglos, no hablo de años porque después aprendí a contar, y esos si que fueron siglos. ¿Cuantos minutos en un siglo corazón? no te escuché; que importa si para mi los numeros son tan descorteses, al menos a mi siempre se me negaron.
Pero es que tenías mucho corazón, y para mi eso fue un golpe más que necesario. Será que lo que me gusta de los espejos, es que nunca me dan la razón. Será que fuiste un fiel reflejo, y verme, verme así en cuarta dimensión, no me terminó de pulir la sonrisa.
Será será me digo, pero ¿vos viste como es la irrealidad?, un día te despertas, y una voz te pide que le expliques como jugar a la escondida, y sin ir más lejos te pregunta ¿que pasó hoy mi amor con tus lapicitos de colores? no les sacaste punta, a vos que tanta alegría te genera imaginar...
Un melodrama, ¿o el drama de todo un frutero?, el drama de un invierno que se niega a sentirse primavera. En fín, aprendí. Un seis, no es más que un seis; y sacar siempre seis es un poco pretencioso, hasta para mí, que no me sale bien pretender y menos disimular.
Así que ahora a veces saco un cinco, o un tres e increiblemente de vez en cuando, a pesar de tener un solo dado tan común como todos los demás, a veces me sale el 35.
Si, sacar un 35 siempre es un golpe de suerte. ¿Buena o mala?, no sé, después te aviso.