"Jamás aceptaría pertenecer a un club que me admitiera como socio."

miércoles, 15 de septiembre de 2010

robo

"Elegir la propia máscara es el primer gesto voluntario humano. Y es solitario."

"Escribir es intentar comprender, es intentar reproducir lo irreproducible, es sentir hasta el final el sentimiento que de otro modo permanecería apenas vago y sofocante. Escribir es también bendecir una vida que no fue bendecida."

"Nací para escribir […] Cada libro mío es una estrella penosa y feliz. A esa capacidad de renovarme por completo a medida que pasa el tiempo la llamo vivir y escribir."

"Tengo varias caras, una es casi bonita, la otra es casi fea. ¿Qué soy? Un casi todo.- Incluso para los que no creen existe la pregunta vacilante ¿y después de la muerte? Incluso para los que no creen existe el instante de la desesperación: que Dios me ayude. En este mismo instante estoy pidiendo que Dios me ayude […] Que venga, Dios, que venga, aunque no lo merezca, que venga. Soy inquieta, celosa, áspera, desesperanzada, aunque tenga amor dentro de mí. Sólo que no sé usar amor, a veces parecen astillas. Si tanto amor recibí dentro de mí y continúo inquieta e infeliz es porque necesito que Dios venga. Que venga, antes de que sea demasiado tarde."

Clarice Lispector

martes, 7 de septiembre de 2010

Un cronopio es una flor.


Yo lo intenté, te juro que ésta vez puse todas las ganas de las que soy capaz. Pero no te entiendo, y creo que nunca voy a ser capaz de entenderte tampoco.
¿Qué necesidad podés tener vos de llegar así sin más, y casi casi arrebatarme mis sonrisas?. Habiendo tanto sádico (porque otro adjetivo no los describiría mejor) que disfrutan tu azotes, vos elegís instalarte justo justito encima mio.
Porque ni siquiera tenés un mínimo reparo como para situarte al costado. En útima instancia adelante, como para que yo te vea llegar. No, vos necesitabas caerme como una catarata polar. Porque sos así, egoísta, y obvio no creo que te importe mucho nada.
Otra vez sentir que mis manos perdian presencia, que mi piel olvidaba sus pigmentos. Ni hablar quiero de mis huesos, pobrecitos, pensé que esta vez no iban a dejar de sentir tu agresión.
Pero bueno, yo lo intenté y vos no te dejaste convencer. Creo que incluso te ofendiste, porque me maltrataste como nunca. Y no me vengas a decir que el amor, que las sonrisas, que las palabras. Esas son todas hazañas de la primavera, que a pesar de tu crueldad, a veces se escapa un ratito, para ilustrar el día como corresponde.
En fín, te quise encontrar tus virtudes, pero es tiempo de aceptar que hay cosas que solo existen para que lo dulce sea mas dulce, lo insólito más insólito, y lo inocente más inocente. A lo bello ni lo nombro porque personalmente creo que ese tipo de cosas no necesitan un antagonista para brillar. Una sonrisa es una sonrisa, y no necesita de la tristeza para encontrar partidarios.
Lo único que se me ocurre a tu favor es que tus estadías, solo se prolonguen unos meses. Y que por suerte tu maquiavélico plan de apagarnos un poquito, se quede sín refuerzos a último momento.
Y ahí si, ahi sí que todo vuelve a ser un regalo, por días como esos es que se amanece.